Niñez temprana entre 2 y 6 años
Niñez temprana entre 2 y 6 años
DESARROLLO PSICOMOTOR
A pesar de que una gran parte del desarrollo del cerebro ya
se dió en la fase prenatal y en la fase previo de ambos años, siguen
produciéndose cambios que afectan en la psicomotricidad en otras
funcionalidades. Hasta los 4 o 5 años se conserva la mielinización de las
neuronas motoras, algo fundamental para la transmisión de la información en el
cerebro, los adelantos en su maduración se verán reflejados en el más grande
control motriz. la mielinización del resto de las regiones implicadas en los
procesos cognitivos, se mantendrá hasta la pubertad.
Adquisición de destrezas
motrices en el lapso 2-6 años
|
2-3 años |
Correr en
contraposición con el andar rápido del segundo año. Mantenerse
durante un par de segundos sobre un solo pie Tirar una pelota
con la mano sin mover los pies del sitio Utilizar la
cuchara para comer Garabatear |
|
3-4 años |
Subir escaleras
sin apoyo, poniendo un solo pie en cada escalón Andar unos pasos
a la pata coja Saltar entre 40
y 60 cm de longitud Montar en
triciclo Usar las tijeras
para recortar papel Cepillarse los
dientes Ponerse una
camiseta Abrochar y
desabrochar botones Dibujar líneas y
hacer dibujos con contornos Copiar un
círculo |
|
4-5 años |
Bajar escaleras
con soltura y sin apoyo, poniendo un pie en cada escalón. Correr a la pata
coja Saltar entre 60
y 80 cm de longitud Mayor control
para comenzar a correr, pararse y girar Cortar una línea
con tijeras Doblar papel,
colorear formas simples Utilizar el
tenedor para comer Vestirse sin
ayuda Copiar un
cuadrado |
|
5-6 años |
Caminar sobre
una barrar de equilibrio Buen control de
la carrera: arrancar, pararse y girar Saltar unos 30
cm de altura y cerca de 1 m en longitud Lanzar y coger
pelotas como los niños mayores Aprender a
montar en bicicleta y patinar Marchar al ritmo
de sonidos Usar cuchillo,
martillo, destornillador. Escribir algunos
números y letras Copiar un triángulo
y posteriormente un rombo. |
DESARROLLO INTELECTUAL
El lapso comprendido entre los 2 años y los 7 años es
denominado preoperacional o de la sabiduría verbal o intuitiva. Se caracteriza
por que el infante está inmerso en un mundo lleno de objetos físicos con los
que interactúa, de individuos con las que además se relaciona y un mundo
interior de representaciones, la formación de símbolos mentales es una
característica fundamental de este lapso. Esta funcionalidad simbólica implica
no tomar al objeto por lo cual es sino por lo cual representa. El dibujo
(dibujar un animal que no permanecen viendo), la imitación (imitar con una
silla que conduce un coche), el juego (hacer que ingiere con un plato vacío) y
el lenguaje son métodos de expresión simbólica. Con esta capacidad
representativa, su pensamiento no se limita como en fases anteriores al aquí y
al ahora, sino que puede dirigirse al pasado e imaginar el futuro.
Con en relación a la atención, desde los 2 años va
triunfando en controlabilidad, adaptabilidad y capacidad planificadora. A los 2
años es simple que cambien de labor con facilidad, a los 5 años ya tienen la
posibilidad de ser capaces de quedarse en una misma actividad hasta 7 min.
Debemos ayudarles a que consigan hacer con un mismo objetivo algunas secuencias
de ocupaciones, ejemplificando destinados a generar una figura ir cogiendo
partes que logren ser correctas. Las habilidades atencionales tienen la
posibilidad de practicar y potenciar debido a la relación con los adultos y
otros chicos.
DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD
La fase a partir de los 3 a los 6 años se estima
determinante para la estructuración de la personalidad. Y son los papás y el
entorno familiar los moldeadores de esa personalidad, en el desarrollo de la
personalidad del infante influyen todos y cada uno de los comportamientos de
los papás con en relación a sus hijos: cómo se dirigen a ellos, cómo manejan
los anhelos de sus hijos, cómo responden a las conductas de los pequeños, cómo
manejan sus rabietas, sus negativas, sus emociones, sus llantos, sus
denominadas, sus encuentros sociales, a qué le animan y frente a qué le
inhiben. Todo ello está forjando la personalidad de un infante. Como papás
debemos estar bastante atentos a esta fase tan fundamental para que el infante
desarrolle una personalidad balanceada.
Hablamos de una fase
en la que se lleva a cabo la identidad del infante y empieza a llevar a cabo su
soberanía imitando a los adultos, interiorizan las reglas y los valores. Se forma
la conciencia moral, lo cual está bien y lo cual está mal, interioriza las
prácticas sociales, lo cual se espera de él en cada situación social, se forma
el AUTOCONCEPTO, la imagen que poseemos de nosotros, ejemplificando un infante
de 3 o 4 no va a hacer discriminaciones finas y para dialogar de él mencionará
que es “grande” o “pequeño”. Lentamente discriminará más y mencionará que su
cabello es “largo”, o además hablará de sus ocupaciones “juego mucho a la
pelota”. Esta valoración que se hace del autoconcepto es la AUTOESTIMA. Tanto
con respecto al autoconcepto (“juego mucho a la pelota”) o después (“juego bien
a la pelota”), como con en relación a la autoestima (“me siento satisfecho y
contento de cómo juego a la pelota”), los papás poseen una predominación clave
para mostrarle a su hijo tanto lo cual hace bien como lo válido que es y lo
orgullosos que como papás se sienten está de él.
La autoestima de los chicos se fundamenta en las ocupaciones
y palabras de los adultos que le rodean, más que nada sus papás una vez que
éstos transmiten a sus hijos que les valoran como individuos, seas cuales sean
sus deficiencias y virtudes, sus competencias o incompetencias, los chicos han
de sentirse queridos y aceptados por sus papás. No es suficiente con que se le
desee, sino que el infante ha de saberlo, expresarle con besos, caricias y
palabras que se le desea, a lo largo de esta fase, el infante va configurando
su autoestima y lo irá realizando de manera parcelada, o sea, se sentirá
satisfecho de lo que realiza. Es una autoestima relativa a superficies
concretas. Además, no lo va a hacer de manera realista sino ponderada. Su yo
real y su yo ideal se hallan cerca.
Las características de los ambientes invalidantes son entre
otras:
·
La tendencia a responder de forma errática e
inapropiada ante los pensamientos y sentimientos del niño.
·
Ser insensible a la experiencia privada del niño
no compartida por el grupo
·
Responder de manera extrema (de forma muy
exagerada o demasiado poco) a la experiencia privada del niño que sí es
compartida por el grupo.
·
Fracasan a la hora de enseñar al niño a modular
su activación emocional, a tolerar el malestar, a confiar en sus respuestas
emocionales.
Un ambiente que valida por otro lado tomar en serio a sus
hijos, validar sus emociones; las preferencias del infante son tomadas en
importancia y no castigan la expresión de emociones negativas, la buena
enseñanza emocional es elemental para desarrollar una personalidad madura.
DESARROLLO DEL LENGUAJE
La función de notar el habla es previa a la capacidad para
generar las primeras palabras, ya a partir de las primeras semanas de vida, los
bebés prefieren la voz humana, las primeras palabras realizan su aparición a
los 12 meses, aunque hay una enorme alteración debido a que hay chicos que
empiezan a los 24 meses sin que ello signifique nada con respecto al desarrollo
subsiguiente.
Entre los 12 y los 18
meses son capaces a generar unas 50 palabras. En aquel repertorio son comunes
fonemas como p, b, t, m, n, d, b, l, k, a, i, o, e, como madre, padre, popó, pipí,
… Una vez superadas las 50 palabras, hacia los 18 meses y hasta los 4 años, sus
producciones se realizan cada vez más complicadas hasta el funcionamiento
completo de consonantes y vocales a los 4 años, luego de los 2 años la compra
de palabras consigue un ritmo vertiginoso como puede verse en la tabla. Cada
vez adquieren conceptos semánticos más complicados. Luego del nombre vienen los
adjetivos de uso general (grande-pequeño) para luego especializarlo
(largo-corto, pesado-ligero, etc.)
|
EDAD |
NÚMERO DE PALABRAS DIFERENTES |
AUMENTO |
|
0,11 |
1 |
1 |
|
1,3 |
10 |
9 |
|
1,7 |
50 |
40 |
|
2,0 |
450 |
400 |
|
2,6 |
950 |
500 |
|
4,0 |
2450 |
1500 |
|
6,0 |
4500 |
2050 |
Bibliografía
El niño de los 2 a los 6 años. (2019). PERSUM Clinica
de Psicoterapia y Personalidad.
Aguirre, 1995; Aparici y otros, 1996; Hernández Pina, 1984; Mariscal,
1997; Pérez-Leroux, 1998; Pérez Pereira y Castro, en prensa.
Palacios J; Marchesi, A; Coll,C: “Desarrollo psicológico y educación” .
Psicología y Educacióin. Alianza editorial. Madrid.
Geissmann, C. y Houzel, D. (2008). Psicoterapias del niño y del
adolescente. Madrid: Editorial Síntesis.
Kernberg, P., S. Weiner, A. y K. Bardenstein, K. (2000). Trastornos de personalidad en niños y
adolescentes. México: El Manual Moderno.
Jenny Lourdes Villashañay Herrera
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